¡¡AQUÍ y AHORA: EL PRESENTE ES NUESTRO!!
La manifestación del pasado sábado 10 de Marzo fue un incuestionable éxito de convocatoria. Seguramente no estuvimos allí más de dos millones de personas, como se dijo desde la Comunidad de Madrid, pero desde luego éramos muchos más de los trescientos mil que intentaron colocar desde la Delegación del Gobierno. Pero no sólo fue un éxito en cuanto a la asistencia, sino que, en contra de lo esperado por el Gobierno, no hubo extremismos, ni violencia, ni salidas de tono, ni sobrevoló el cálido cielo de Madrid el tan nombrado "Águila de San Juan". Por todo esto, para nuestro regocijo y desgracia del Gobierno, después de todo un fin de semana analizando y repasando exhaustivamente el acto, no han encontrado ni un sólo "pero", ni una sola crítica sensata que hacer al respecto, por lo que han tenido que volver, una vez más, al 11-M y a la guerra de Irak para intentar contrarrestar el efecto causado.
No esperaba menos por su parte. Lo que realmente me hubiera sorprendido hubiera sido escuchar cualquier atisbo de autocrítica. Nunca lo han hecho y ahora no tenía por qué ser distinto.
Por su parte, desde el periódico "El País" se anuncia que "el PP pagará caro su ataque a las instituciones". El mismo diario que defiende el derecho de reunión y manifestación de Batasuna, nos está diciendo que se nos pasará factura por el ejercicio de un derecho constitucional que ellos reclaman taxativa y fehacientemente para una organización ilegal.
Lamentablemente, estoy absolutamente convencido que dicha ilegalidad es sólo temporal. Porque la liberación del atroz sanguinario Ignacio de Juana Chaos no es más que un paso del camino que va a recorrer el señor Rodríguez Zapatero en su acercamiento a los terroristas; y en su alejamiento definitivo de la realidad social de nuestro país. Tened por seguro que la gente de Batasuna concurrirá a las próximas elecciones municipales y autonómicas. Por si no fuera suficiente, mucho me temo que, si le damos tiempo, las provincias vascongadas anexionarán Navarra a su territorio, a su pretendida irrealidad nacional. Y no gracias al pueblo Navarro, sino pese a él. Porque políticos con la representatividad ética y el deplorable calado moral de la plana mayor del Gobierno, representados por su Secretario de Organización "Pepiño" Blanco (quien, por cierto, no merece manchar el apellido de Miguel Ángel), encontrarán la fórmula para satisfacer a Arnaldo Otegui, pese a quien pese, y pasando por encima de lo que tengan que pasar, incluido el pueblo a quien representan, como hemos podido comprobar recientemente.
Durante toda la transición se ha intentado que las heridas del pasado cicatricen limpiamente. Sin embargo, Rodríguez Zapatero se ha dedicado, no sólo a aplicarles sal, sino a desenterrar viejas y raídas trincheras; a recolocar sobre las calles lúgubres barricadas que el conjunto de la sociedad lleva sepultando en la memoria del olvido treinta largos años. El resultado, como era previsible, es la radicalización de las ideas, la crispación social, la división ciudadana, el enfrentamiento entre los españoles; un notable paso atrás en la instauración de la solidaridad, el respeto y la tolerancia.
En este momento, recae sobre nuestro presidente Mariano Rajoy una pesada losa, una gran responsabilidad social y democrática. A las puertas de unas elecciones, debe ser en las urnas donde se plasme el sentir general de la población.
Y nosotros, como organización y a título personal, podemos y debemos prestarle nuestra ayuda y nuestro apoyo; podemos y debemos estar a su lado con voluntad inquebrantable, para que consiga guiar la nave a puerto seguro en medio del huracán que este Gobierno ha desatado. Y sé que todos sabremos estar a la altura del desafío.