18 de Enero de 2007    

 

 

                           
Alf
 


                 El presidente regional de Nuevas Generaciones, Alfonso García Vicente, abordó en Zamora, el pasado jueves 18, la situación económica por la que atravesamos los jóvenes actuales, denominados "mileuristas" por disponer de sueldos que no superan los 1000 € en la mayoría de los casos y en otros muchos ni siquiera alcanzan esa cantidad.
La Conferencia titulada, "Los "mileuristas" de la España actual: ¿una generación perdida?" versó a cerca de las bajas remuneraciones que perciben los jóvenes. Unos ingresos que no se corresponden, sin embargo, con el nivel de formación de buena parte de ellos, que ha cursado estudios medios e incluso universitarios, lo que constituye motivo de queja por parte del colectivo, que ve limitadas sus posibilidades de independizarse de sus padres y frustradas otras aspiraciones

A continuación os reproducimos el contenido de la entrevista que mantuvo el Presidente Regional con el periódico "La Opinión de Zamora".

 

LOS MILEURISTAS DEL SIGLO XXI

¿Los "mileuristas" son una generación perdida?
                 Es la pregunta que planteo. Estábamos acostumbrados a que las generaciones de jóvenes, más preparadas que las precedentes, esperan tener más oportunidades de las que tuvieron sus padres. Sin embargo ahora tenemos una generación que sufre el castigo de la precariedad laboral y del acceso a una vivienda, de tal forma que si no somos una generación perdida sí somos una generación frustrada. Porque muchas veces nos vemos condenados a vivir en casa de los padres cumplidos los 30 años y tenemos frustradas nuestras expectativas de emprender un proyecto de vida con unos planes determinados a los que al final hay que acabar renunciando.

Un mensaje pesimista.

                 No, porque yo creo que tenemos la generación mejor preparada de nuestra historia y precisamente por eso si sabemos dotar de oportunidades a los jóvenes no seremos la generación perdida, sino la gran generación que conquiste el futuro para Castilla y León y el conjunto de España.

¿En Castilla y León los jóvenes lo tienen aún peor?

                 Relativamente estamos mejor que en el resto de España. El precio de la vivienda ha subido menos que la media regional, el desempleo juvenil se ha reducido casi un 25%, hemos conseguido que descienda la temporalidad, algo que no ocurre prácticamente en ninguna comunidad de España y eso es debido a las políticas a mi juicio acertadas que está emprendiendo el Gobierno regional. Ahora bien, no podemos ser triunfalistas, ni mucho menos, porque aunque estamos mejor que la mayoría eso no quiere decir que la situación que se vive en España sea para tirar cohetes. Queda muchísimo trabajo por hacer. Desde Nuevas Generaciones estamos trabajando en estas fechas precisamente para eso, para elaborar una propuesta que ilusione a los jóvenes y que les haga partícipes de lo que tiene que ser la definición de ese futuro.

En la provincia de Zamora sigue habiendo mucha emigración de jóvenes, sobre todo preparados. ¿Ocurre en todo Castilla y León?
                 La región durante muchos años ha ido perdiendo jóvenes, pero también es cierto que en los últimos años hemos conseguido que sean más jóvenes los que vienen a Castilla y León de los que se van, lo cual es un hito histórico. Pero no se trata sólo de eso. Tenemos que conseguir que los jóvenes se queden no sólo porque quieren ayudar al desarrollo de su tierra, sino porque además sea el espacio donde quieran llevar a cabo sus ilusiones, sus proyectos de futuro. Y tenemos que asumir el reto, y las políticas de la Junta de Castilla y León van en esa línea, de que los jóvenes que tuvieron que emigrar para estudiar o trabajar puedan regresar si lo desean.

¿Usted es "mileurista"?

                 No lo soy, pero por lo bajo, no por lo alto. Un "mileurista" es una persona que gana mil euros más al mes que el presidente regional de Nuevas Generaciones. Pero en definitiva los jóvenes de Nuevas Generaciones, que llevamos nuestras propuestas al Partido Popular, padecemos los mismos problemas que el resto de los jóvenes de la Comunidad.

¿Debemos cambiar el "chip" en cuanto a la formación y no derivar a tanta gente a la Universidad, que ya no asegura mejores empleos o nivel de vida?
                 Pero siempre partiendo de la premisa de que cada joven debe poder dedicarse a aquello que sea su vocación. Parece que muchas veces para solucionar los problemas de los jóvenes las administraciones tratan de decirnos qué tenemos que hacer: estudiar, en qué tenemos que trabajar, cuánto tiene que durar nuestro contrato y qué tiene que tener el piso donde vivimos. Eso supone atar a los jóvenes hasta tal punto que perdemos nuestra libertad para decidir qué modelo de vida queremos o a qué queremos dedicarnos. No deberíamos conformarnos con pensar que hay demasiados universitarios y hay que enfocarlos por la formación profesional, que tiene excelentes resultados de empleo, sino hacer competitiva la universidad, que esté más vinculada a la empresa y pueda generar iniciativas emprendedoras.

¿Cómo se arregla el problema de la vivienda?
                 Es muy complicado. Estamos en la peor situación de la historia reciente en acceso a la vivienda porque los precios han aumentado mucho, pero también están subiendo los tipos de interés. Y donde hace tres años los jóvenes tenían que dedicar 45 de cada cien euros de su salario a pagar la hipoteca, ahora tienen que dedicar 60. Las soluciones no pasan por los minipisos que ha propuesto el Partido Socialista o la Agencia de Alquiler, que al final se ha convertido en una inmobiliaria pública que nos cuesta mucho dinero a los españoles. Hay que adoptar medidas que ataquen de raíz el problema de la vivienda y crear figuras, como ha sido las de "vivienda joven" de la Junta de Castilla y León, que discriminen positivamente a los jóvenes a la hora de adquirir ese piso. Y sin caer en el error de muchas promociones de viviendas fomentadas por el Gobierno Central que limitan nuestro espacio, el modelo de familia que podemos crear y en qué lugar nos corresponde vivir. No deberíamos caer en ese error, pero evidentemente es una cuestión complicada.

Uno de los recientes escándalos de la región ha sido la adjudicación de viviendas sociales a hijos de altos cargos del PP regional.
                 En los últimos tiempos parece que hemos despertado a nivel nacional a una realidad que parecía oculta a nuestros ojos o no la queríamos ver: la corrupción urbanística que ha afectado a Marbella, Ciempozuelos, Andrax, Telde, y eso ha puesto nervioso al Partido Socialista, que estaba implicado en la mayoría de esos casos. Parece que la fórmula de contrarrestarlo es sacar supuestos casos de corrupción que curiosamente nunca llegan a ningún juzgado ni llegan a tener ningún imputado ni condenado por ello. Tendríamos que ser más rigurosos a la hora de hacer ese tipo de denuncias tan a la ligera porque no ganamos nada con ese debate. Si alguien detecta un caso de corrupción lo que tiene que hacer es denunciarlo. El Partido Socialista lo que debería hacer es limpiar de corruptos su partido, porque en todas las formaciones habrá gente de todo tipo. En Castilla y León necesitaríamos un estadio para albergar a todos los concejales del PP. Pues a lo mejor algún corrupto hay, pero eso no es culpa del partido. Sí sería culpa si actúa negligentemente, como muchas veces ha ocurrido con el Partido Socialista, y no toma medidas.

¿Como enfoca su trabajo al frente de Nuevas Generaciones?

                  Tengo el honor de presidir la organización juvenil más grande de la Comunidad, con miles de afiliados. Creemos que la política es la forma más directa y efectiva de transformar la sociedad que tenemos los jóvenes. Nosotros fijamos políticas para el Partido Popular y además las protagonizamos. Ejemplos en Zamora hay una barbaridad: el presidente de la Diputación, el teniente de alcalde, la concejala de Juventud, el portavoz de Juventud en las Cortes o la portavoz de Juventud en el Congreso.

"EL PROBLEMA NO ES EL BOTELLON EN SI MISMO"

¿Qué hacemos con el botellón?

                 Es una cuestión delicada. Desde mi punto de vista, y yo creo que es la opinión más extendida dentro de los jóvenes de Nuevas Generaciones, el problema no es el botellón en si mismo. Lo que deriva en problema son los actos vandálicos, el problema de ruidos o el de falta de civismo que se registra muchas veces cuando se concentran personas. Desde luego lo que hay que ser es muy estricto a la hora de aplicar las ordenanzas municipales para impedir que el derecho al ocio de los jóvenes se convierta en un impedimento para otro derecho fundamental de otros ciudadanos a descansar tranquilamente y a disfrutar de una ciudad en condiciones y sin destrozos. Muchas veces se habla de las opciones de ocio alternativo para los jóvenes. Eso es muy importante, pero también el problema del botellón es un síntoma de una serie de problemas que se plantean a los jóvenes y que hacen que ellos libremente decidan que su mejor vía de diversión para los fines de semana sea esa.

¿Los jóvenes no se saben divertir?
A veces no tienen alternativas de diversión asumibles para ellos.

 

 

 

   
 
 
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